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José Luis Mincholé

La vida inmortal de HENRIETTA LACKS

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Título: LA VIDA INMORTAL DE HENRIETTA LACKS
Autora: Rebecca Skloot (http://rebeccaskloot.com/)
Ed. Planeta, Temas de hoy 2011
Fotos: La foto del hospital Johns Hopkins está tomada de Wikipedia, la de Henrietta Lacks, de la web de la familia Lacks, la de la autora, de su perfil de Facebook.

Johns HopkinsTodo buen libro nos sorprende; éste es un libro sorprendente, al menos para mí.
No es una obra de ficción. La autora es una científica escritora o a la inversa. La figura central de la obra es Henrietta Lacks, una mujer norteamericana, negra, nacida en 1920. Su vida “inmortal” se acabó con 31 años a causa de un cáncer de cuello uterino. Entonces ¿A qué viene lo de inmortal? Espera un momento …
En los años en los que transcurre su vida, en EEUU ya está abolida la esclavitud, pero la segregación racial y el racismo contra los negros es escalofriante. En esos años, pocos hospitales admiten pacientes de color. Uno de esos pocos era el Hospital Johns Hopkins (http://www.hopkinsmedicine.org/) de Baltimore Maryland, que hoy en día continua siendo uno de los mejores hospitales del país. El que admitieran pacientes de color no quiere decir que no les discriminaran: había habitaciones, quirófanos, salas de espera incluso baños separados para blancos y negros.

Henrietta LacksCuando Henrietta Lacks se sintió muy mal, tuvo que ir al único hospital importante próximo a su casa y que además admitía negras. Allí le diagnosticaron carcinoma epidermoide de cuello de útero invasivo y le aplicaron radioterapia con tubos de radium, una técnica habitual en 1951. Las técnicas de diagnóstico y tratamiento del cáncer no estaban al nivel actual y recientemente y gracias a las HELA se ha descubierto que el diagnóstico de carcinoma epidermoide fue erróneo; en realidad se trataba de un adenocarcinoma, mucho más virulento que el anterior. La terapia no dio resultado y Henrietta empeoró rápidamente y falleció. En una de las revisiones que se le hicieron en el Johns Hopkins, cuando ya se sabía inevitable su fallecimiento, se le tomó, sin su conocimiento, un trozo del tumor con la intención de cultivar sus células con vistas a la investigación. En aquellos años el cultivo de células humanas, normales o patológicas, fuera del cuerpo era una técnica que estaba empezando a desarrollarse. De hecho, en el laboratorio del Johns Hopkins, el Dr. Gey intentaba una y otra vez sin éxito el cultivo de células humanas. Se sabía que las células normales morían enseguida y que las células cancerosas resistían más, pero tampoco en este caso habían conseguido éxitos. Así que, cuando prepararon las células cancerosas de Henrietta Lacks, no tenían muchas esperanzas de que se desarrollaran y cuando, al cabo de un tiempo, las técnicas del laboratorio miraron a través del microscopio el cultivo esperando observar células muertas, se llevaron una gran sorpresa al ver que las células estaban desarrollándose de manera extraordinaria. A partir de ese momento, las células, identificadas desde un principio como células HELA, no dejaron de reproducirse y siguen haciéndolo a fecha de hoy. Todos los laboratorios de investigación con células del mundo solicitaron células HELA; actualmente hay millones de veces más células vivas de Henrietta Lacks de las que tenía en vida.

Rebecca SklootCon las células HELA, todavía hoy, se investigan vacunas para muchas enfermedades, fármacos quimioterápicos para tratamiento del cáncer, se han enviado al espacio, se han sometido a diversos tipos de radiación, a multitud de sustancias tóxicas y … han producido miles de millones de dólares de ganancias de algunas multinacionales farmacéuticas. Entre los resultados más conocidos están el desarrollo de la vacuna de la polio y del papiloma humano. Este último está relacionado con el cáncer de cuello uterino y probablemente fue el origen del cáncer de Henrietta.
Todo ello, mientras se mantenía el anonimato y la familia de la “donante” arrastraba una vida miserable y ni siquiera disponían de dinero para ir al hospital cuando se ponían enfermos.
Algunos periodistas empezaron a interesarse por la identidad de la persona a la pertenecían las HELA y surgieron falsas identidades como Helen Lane o la más aproximada Henrietta Lakes. Hasta que Rebecca Skloot decidió investigar a fondo y escribir el libro que comentamos. Rebecca Skloot va intercalando la descripción de las durísimas condiciones de vida de Hanrietta Lacks y su familia con explicaciones rigurosas pero muy claras sobre biología de las células humanas, el cáncer y otras enfermedades, así como de las investigaciones desarrolladas en todo el mundo gracias a las HELA.
Sus fuentes principales fueron los parientes directos: hijos, nietos, marido, urdiendo una historia de enorme interés humano y científico. La autora llegó a trabar una gran amistad con una de las hijas, Deborah, que falleció poco antes de publicarse el libro. Parte de los beneficios de su venta se destinan a la Fundación Henrietta Lacks, creada por la autora (http://henriettalacksfoundation.org/) y en los congresos internacionales de la especialidad se homenajea a esta mujer.

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Autor: jlminchole

Profesor de Física en la Universidad del País Vasco. Radiofísico en el Instituto Oncológico. En la actualidad, jubilado.

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